Pagar o morir, injusticia social
Creo que cualquier argentino, un poquitín informado está al tanto de que los hospitales públicos funcionan más como carpas de refugiados que como centros de salud que son. Pero como todo, uno no toma conciencia de la magnitud de las cosas hasta que no nos toca personalmente sufrirlas.
Ver el abandono en el que están los pacientes del hospital Rivadavia, es inimaginable (o yo tengo muy poca imaginación). Ni siquiera cuentan con un llamador de enfermeras, es decir que en caso de estarse muriendo cómo como comentó mi tío Edu en el post anterior, los familiares acompañantes son “imprescindibles”. Un ejemplo: el señor del cubículo de al lado de mi viejo antenoche sufrió una descompensación y la familia tuvo que salir corriendo por el edificio buscando quien lo asista, mi viejo desde su cama escuchó cuando los médicos agradecían la casualidad de encontrarse justo en ese edificio porque sino “no llegaban”, o sea, el tipo se moría ahí por falta de asistencia, eso yo lo conozco como “abandono de persona”, no por parte de los médicos que hacen lo que pueden dividiéndose entre los (si no conté mal) 5 edificios que componen el hospital, separados entre ellos por 100 o 200 metros, sino por éste sistema homicida que manejan toda esa manga de hijos de puta que se llaman “nuestros representantes”. Creo que si los obligaran a que cada vez que se enfermen tengan que atenderse en los hospitales públicos, funcionarían mejor que cualquier clínica o sanatorio. Pero como cuando les duelen las manos de tanto juntar guita ajena se atienden en los lugares de lo más top de lo top, que se caguen las millones de almas que tienen que ir a padecer este tipo de maltrato.
Ojo!, yo no esperaba encontarme con ningún tipo de prestación en lo que respecta a la hotelería, pero esperaba por lo menos que le dieran a mi papá el papel higiénico , que tuvimos que llevar además de platos, cubiertos y taza, porque ni eso hay.
Agradezco a la madre naturaleza por hacer que mi viejo siempre tenga calor, porque cuando empieza a oscurecer en ese hospital hace más frío adentro que afuera, porque hay una estufa por piso…
Otro ejemplo de abandono: el señor que está en frente de mi papá, parece estar solo, nadie lo fué a ver nunca y el lunes que fuí al hospital me quedé como 4 horas, durante las cuales nadie pasó (médicos ni enfermeras), para siquiera mirarlo si respiraba ya que es un hombre que está postrado totalmente, es decir, no puede valerse por sí mismo ni para tomar agua.
Solo espero que mi papá pueda irse rápido de ahí y no volver nunca, es más fuerte que yo verlo tirado como una mierda cuando es el hombre que cualquiera de “nuestros representantes” debería ser, aunque a nivel académico no haya terminado la primaria, podría darles cátedra de bondad y humanidad a todos esos inhertes mal paridos sin alma que manejan los hilos de 40.000.000 de tristes títeres en una obra patética…
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